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Entrevista

"El coche eléctrico no se detiene"

Eduardo Divar — Director general de Kia España
1 de junio de 2026 · 3 min de lectura

Director general de Kia España con más de 25 años de experiencia en la industria de automoción, liderando equipos de diferentes áreas como comercial, marketing y comunicación estratégica. Por otro lado, es consejero de Wible España, embajador empresarial de Alcobendas, vicepresidente de la Cámara de Comercio Hispano-Coreana y miembro de ANFAC.

Eduardo Divar, director general de Kia España
Eduardo Divar, director general de Kia España.

España atraviesa una transición clave hacia la electrificación. ¿Está realmente preparado el mercado español para abandonar el vehículo de combustión?

La electrificación hoy en día es una realidad, pero todavía son necesarias más medidas para que se generalice.

España no está todavía plenamente preparada para abandonar por completo el vehículo de combustión de forma inmediata. La transición está definida y la pregunta ya no es si llegará, sino cómo se va a producir.

Hoy hay vehículos eléctricos capaces de cubrir las necesidades reales de la mayoría de los conductores. Sin embargo, el reto no está en el producto, sino en el ecosistema: estabilidad regulatoria, ayudas claras y una experiencia de recarga sencilla y fiable que genere confianza.

¿Qué factores están frenando —o acelerando— la adopción del vehículo eléctrico en España?

El principal freno del vehículo eléctrico no es el coche, es la incertidumbre.

Cuando el cliente no sabe si las ayudas estarán disponibles o cómo se aplican, retrasa la decisión de compra. A esto se suman la burocracia que ralentiza la infraestructura y la falta de homogeneidad entre territorios. Las ventajas del coche eléctrico para el cliente final (carril bus/vao, aparcar sin coste y sin ticket en el centro de la ciudad, etc.) no son iguales en todas las ciudades, y esto desincentiva al consumidor.

En paralelo, el mercado acelera gracias a una oferta cada vez más amplia y competitiva, y a un cambio relevante: muchos clientes descubren que el coche que necesitan es, además, eléctrico. En ese momento, la barrera de entrada se reduce de forma natural.

Al cliente hay que seducirle para que adquiera un coche eléctrico, no solo con las ventajas inherentes del coche eléctrico, que las tiene y muchas en comparación con uno de combustión, sino con ayudas en incentivos de las administraciones públicas.

España acelera hacia el coche eléctrico, pero aún sin el camino despejado.

¿Cómo está cambiando el perfil del consumidor español en términos de compra, financiación y uso del automóvil?

El cliente español es cada vez más racional y menos emocional.

La decisión de compra se basa en el encaje real y en el coste total de uso. El consumidor demanda simplicidad, transparencia y facilidad en todo el proceso. Al mismo tiempo, surgen modelos de acceso más flexibles, como el renting o la suscripción, que ofrecen mayor previsibilidad.

Además, el cliente espera una mejor experiencia de usuario y valora cada vez más la conectividad y los servicios asociados al vehículo.

¿Qué papel cree que jugarán las marcas coreanas y chinas en el mercado español durante los próximos años?

El mercado actual es muy competitivo, pero no todo se decidirá en el precio.

Las marcas coreanas llevamos años preparándonos para este escenario, con estrategias claras y una oferta adaptada a distintos perfiles de cliente. La llegada de otras marcas lleva a un entorno más competitivo, sobre todo en términos de precio. Esto dinamiza el mercado.

En Kia, confiamos mucho en nuestro producto y en nuestros servicios, y estamos muy centrados en ofrecer una propuesta equilibrada y enfocada en calidad, tecnología, seguridad y una experiencia de cliente consistente, basada en un servicio postventa excelente.

¿Cómo imagina el futuro del automóvil en España en los próximos diez años: más eléctrico, más conectado o menos centrado en la propiedad privada?

El coche será más eléctrico, más conectado y con un modelo de uso más flexible.

El peso de la electrificación y del software será cada vez mayor, y la relación entre el cliente y la marca evolucionará hacia un modelo continuo. La propiedad seguirá siendo relevante, especialmente fuera de las grandes ciudades, pero convivirá con nuevas fórmulas de uso como el carsharing o la suscripción.

La clave será que esta transición sea accesible para todos, con infraestructuras suficientes y un marco estable que genere confianza.

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